Red del CAC sobre Desarrollo Rural y Seguridad Alimentaria
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Publicado el 12 de noviembre 1999

RESERVAS DE BIOSFERA

Preparado por by Thomas Schaaf, UNESCO

En los últimos 50 años, la UNESCO ha centrado su atención en las cuestiones relativas al medio ambiente y el desarrollo. La amplitud de su mandato y su competencia en el terreno de las ciencias, la cultura y la comunicación le permiten responder de una manera integrada a las necesidades complejas y difíciles del desarrollo sostenible y, desde la Cumbre para la Tierra celebrada en Río en 1992, la Organización ha reorientado sus programas y prioridades para abordar y promover el desarrollo sostenible. El Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB) es un ejemplo de cómo la UNESCO está trabajando por vincular la conservación del medio ambiente, el desarrollo rural y la seguridad alimentaria.

Introducción

El objetivo principal de la UNESCO es contribuir a la paz y la seguridad en el mundo promoviendo la colaboración entre las naciones mediante la educación, la ciencia, la cultura y la comunicación. Para cumplir su cometido, la UNESCO realiza cinco funciones principales: estudios prospectivos; promoción, transferencia e intercambio de conocimientos; actividades normativas; servicios de expertos; e intercambio de información especializada.

Todas estas funciones son intrínsecas a los programas internacionales de la UNESCO sobre el medio ambiente, tales como el Programa Hidrológico Internacional (PHI) o el Programa Internacional de Correlación Geológica (PICG), que también aborda problemas de desarrollo rural. Pero es el Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB) de la UNESCO - y su Red Mundial de Reserva de la Biosfera - el que está estudiando específicamente si es viable en las zonas rurales asegurar la conservación del medio ambiente, y promover al mismo tiempo el desarrollo humano y un desarrollo económico sostenible.

El Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB) de la UNESCO

Se ha dicho muchas veces que el intento de combinar el desarrollo económico y la protección ambiental se parece a la cuadratura del círculo; en otras palabras, que la conservación del medio ambiente impide el desarrollo económico, especialmente en las zonas rurales, ya que la tierra con valor de conservación está protegida por la ley (como en el caso de los parques nacionales) y, por lo tanto, no se utiliza para fines económicos. Sin embargo, el Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB) trata de demostrar que los habitantes de las zonas rurales pueden obtener ingresos mediante la conservación del medio ambiente y realizando los objetivos de la conservación del medio ambiente.

El Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB) es un programa científico interdisciplinario de investigación y capacitación destinado a sentar las bases para una utilización y conservación racionales de los recursos presentes en la biosfera. Al mismo tiempo, el Programa estudia la mejora de la relación entre las personas y el medio ambiente. Se están realizando estudios sobre las relaciones humano-ambientales en el marco de la red mundial de reservas de biosfera, que actualmente comprende 357 sitios de 90 países (enlazar con la lista).

¿Qué son las reservas de biosfera?

Las reservas de biosfera son zonas de ecosistemas terrestres y costeros/marinos en las que a través de métodos de zonificación y mecanismos de ordenación apropiados, se combina la conservación de los ecosistemas y su biodiversidad con la utilización sostenible de los recursos naturales para beneficio de las comunidades locales, que incluye actividades de investigación, vigilancia, educación y capacitación pertinentes. Las reservas de biosfera se reconocen internacionalmente en el marco del Programa MAB de la UNESCO. En conjunto, constituyen una red mundial que facilita el intercambio de información sobre la conservación y ordenación de la tierra. Están designadas por los gobiernos nacionales y deben ajustarse a un conjunto mínimo de criterios y condiciones para ser admitidas en la red mundial.

Cada reserva de biosfera cumple tres funciones básicas, que son complementarias y se refuerzan mutuamente:

Origen de las reservas de biosfera

Las reservas de biosfera se han diseñado para resolver uno de los problemas más arduos que enfrenta el mundo a medida que vamos llegando al siglo XXI: ¿cómo podemos conservar la diversidad de plantas, animales y microorganismos que constituyen nuestra biosfera viviente y mantienen sistemas naturales sanos, y satisfacer al mismo tiempo las necesidades y aspiraciones materiales de un número cada vez mayor de personas, especialmente de las zonas rurales? Además, ¿cómo podemos conciliar la conservación de los recursos biológicos con su utilización sostenible?

A partir de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Río, 1992), la expresión "desarrollo sostenible" comenzó a utilizarse cada vez más con el sentido de cuidado del medio ambiente, aprovechamiento de la tierra sin agotar su capital y con una mayor equidad social, lo cual supone el respeto por las comunidades campesinas y su sabiduría ancestral. Sin embargo, la comunidad mundial necesita ejemplos prácticos que recojan las ideas de la Conferencia de Río. Ejemplos que sólo pueden ser eficaces si expresan todas las necesidades sociales, culturales, espirituales y económicas de la sociedad y tienen una base científica sólida.

La Conferencia Internacional sobre las Reservas de Biosfera (Sevilla, España, 1995), confirmó que las reservas de biosfera representan ejemplos prácticos de este tipo. Las reservas de biosfera pueden desempeñar una función nueva en el plano mundial: no sólo constituyen el medio que permite a la población rural que vive y trabaja en ellas y en torno a ellas lograr una relación equilibrada con el mundo natural, sino también nos permite estudiar la forma de satisfacer las futuras necesidades de la sociedad en su conjunto.

Muchos estudios de casos prácticos de todo el mundo demuestran que las reservas de biosfera desempeñan una función importante en la conservación del medio ambiente y el desarrollo rural.

Los siguientes ejemplos de Africa ilustran que el "enfoque de la reserva de biosfera " ha dado buenos resultados.

El proyecto "Reservas de biosfera para la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible en el Africa angloparlante (BRAAF)"

El objetivo del proyecto "Reservas de biosfera para la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible en el Africa angloparlante (BRAAF)" era asegurar la conservación de la biodiversidad a largo plazo en una red coordinada de reservas de biosfera en Africa. Se hizo hincapié en la satisfacción de las necesidades de las poblaciones campesinas que viven en reservas de biosfera o en torno a ellas, mediante la utilización sostenible de los recursos naturales, gracias a un diseño y ordenación de tales zonas realizados con seriedad científica. El proyecto, financiado por Alemania mediante un arreglo de fondos fiduciarios con la UNESCO, duró desde junio de 1995 hasta diciembre de 1998.

Los objetivos inmediatos del proyecto se orientaron a apoyar los esfuerzos desplegados por los gobiernos de Ghana, Kenya, Nigeria, Tanzanía y Uganda para fortalecer la conservación de sus recursos naturales y proteger el medio ambiente. El proyecto BRAAF evaluó las necesidades de las poblaciones campesinas que viven en reservas de la biosfera utilizando y ordenando los recursos naturales de manera sostenible sin perturbar los ecosistemas frágiles. También tenía por objeto unir la conservación ambiental y el desarrollo sostenible mediante la revisión de los planes actuales de ordenación de la reserva de biosfera. Además, intensificó la colaboración entre los países africanos compartiendo los conocimientos y competencias en materia de ordenación del ecosistema y conservación del medio ambiente apropiadas, y mejorando los medios de vida de la población rural. Por último, el proyecto contribuyó a apoyar los proyectos de investigación científica y protección ambiental actualmente en curso con objeto de aumentar la capacidad científica nacional.

Gracias al método integrado utilizado, el proyecto aunó los esfuerzos de diversas instituciones nacionales de los países participantes, desde los organismos nacionales dedicados al medio ambiente hasta las autoridades encargadas de la conservación, los departamentos universitarios, y los centros nacionales de capacitación y enseñanza. Se estima que al menos cincuenta investigadores, extensionistas, administradores de parques nacionales y personal técnico intervinieron en la ejecución del proyecto BRAAF en cada país, es decir un total de alrededor de 250 funcionarios. Un número mayor de campesinos que viven en reservas de biosfera o en los alrededores fueron concientizados y capacitados en cuestiones relativas a la conservación del medio ambiente y en la promoción de actividades económicas acordes con los objetivos de conservación.

A nivel científico, se realizaron inventarios exhaustivos sobre las especies vegetales y animales en cada reserva de biosfera, lo que proporcionó una base actualizada para cualquier ordenación dirigida a la conservación del medio ambiente. En base a la idea general del programa MAB de la UNESCO, se dio prioridad a los estudios sobre las relaciones recíprocas humano-ambientales. En el proyecto BRAAF de cada país, se analizaron las necesidades y aspiraciones de las personas que viven en las reservas de biosfera o cerca de ellas. En base a las encuestas, se promovieron diversas actividades generadoras de ingresos promovidas y respaldadas por el proyecto BRAAF de cada país, tales como la apicultura, la helicicultura, y el ecoturismo. Además, se vigiló de cerca la ejecución de actividades económicas inocuas para el medio ambiente.

Como cada país tiene su propios entornos socioculturales y ambientales, que van desde los bosques tropicales en Ghana y Nigeria hasta las sabanas en Kenya y las condiciones húmedas en Uganda, el proyecto no se ató a una metodología demasiado estricta, sino que en cada lugar se experimentaron las actividades más apropiadas a las condiciones y necesidades de la población campesina.

La reserva de biosfera Bia de Ghana

En la reserva de biosfera Bia de Ghana, el grupo nacional del proyecto BRAAF promovió la introducción de la helicicultura (Acatina acatina) en torno al parque nacional, y la apicultura y la recolección de hongos en la futura zona de protección de la reserva como un medio para reducir la presión sobre los recursos del parque. De conformidad con las necesidades sentidas de la población local, se pusieron molinos arroceros para la elaboración de gari (harina de ñame) en algunas aldeas cercanas a la zona central. El equipo ghanés del proyecto BRAAF ha observado que, gracias a sus seminarios de concienciación realizados en la reserva de biosfera, la población local se ha convencido ahora de la importancia no sólo de proteger los bosques sino también los animales que contienen. A nivel científico, se han realizado inventarios de las especies de plantas y estudios ecofisiológicos en la reserva de biosfera de Bia. Un grupo de trabajo técnico se ocupó de la delimitación de una zona de protección en torno al Parque Nacional de Bia, y actualmente se está preparando un nuevo plan de ordenación con una zonificación revisada de la reserva de biosfera.

La reserva de biosfera Omo de Nigeria

Como en la reserva de biosfera Bia de Ghana, el equipo nacional del proyecto BRAAF de Nigeria proporcionó a la población local capacitación en apicultura, pesca, y helicicultura en la reserva de biosfera Omo. Se facilitaron gratuitamente a los campesinos plantones para árboles frutales de fines múltiples. Por conducto del proyecto BRAAF, la Escuela Superior de ordenación de recursos ambientales de la Universidad de Abeokuta está utilizando ahora la reserva de biosfera Omo como un lugar de investigaciones sobre el terreno para sus alumnos. Dado que la flora y fauna de la reserva de biosfera Omo nunca habían sido registradas ni estudiadas en detalle anteriormente debido a la falta de financiación, el equipo nigeriano del proyecto BRAAF realizó un inventario muy pormenorizado de la biodiversidad del lugar. Utilizando el método de transectos y cuadrantes, se hizo un registro de las especies vegetales y animales. Se observó que la diversidad biológica en la zona central de Omo era inferior a la de las reservas forestales vecinas, que constituyen la zona de protección de la reserva de biosfera. Lo cual puede explicarse por el hecho de que la zona central es un bosque en equilibrio ecológico no perturbado, menos rico en especies que las reservas forestales, que puede ser cortado periódicamente, lo cual crea condiciones tróficas diferentes para la flora y fauna.

La reserva de biosfera Amboseli de Kenya

En la reserva de biosfera Amboseli de Kenya, las actividades del equipo nacional del proyecto BRAAF llevó a cabo diversas iniciativas que ya habían comenzado antes del proyecto BRAAF, entre las cuales figuran la vigilancia de la biodiversidad a largo plazo y el registro de la utilización etnobotánica de unas 40 especies vegetales. Los Maasai poseían y trabajaban haciendas comunitarias en la zona de protección de la reserva de biosfera Amboseli y recibían apoyo y asesoramiento por conducto del Servicio para la fauna y la flora de Kenya. En el marco del proyecto BRAAF se continuó abasteciendo de agua a los Maasai. El equipo del proyecto BRAAF realizó diversas reuniones nacionales en colaboración con los Museos Nacionales de Kenya con miras a continuar la campaña de sensibilización de las comunidades locales Maasai sobre los objetivos de reserva de biosfera y evaluar sus necesidades sentidas. Como consecuencia de estos continuos servicios de extensión comunitaria, se ha llegado a alrededor del 90 por ciento de la población local y se ha logrado crear una conciencia mayor sobre la conservación del medio ambiente. Dado que hay diversos proyectos que trabajan en Amboseli, el equipo kenyano del proyecto BRAAF aprovechó sus seminarios nacionales para sinergizar los diversos esfuerzos desplegados para la conservación del medio ambiente y el desarrollo de la comunidad local.

La reserva de biosfera del Lago Manyara en Tanzanía

Aunque ya se había realizado en el pasado un registro de la flora y fauna de la reserva de biosfera del Lago de Tanzanía, los inventarios de la flora del parque todavía eran deficientes. Por conducto del proyecto BRAAF, se dio comienzo a un inventario florístico. Se celebró una serie de seminarios nacionales para las comunidades locales, con objeto de sensibilizarlas respecto a los objetivos de conservación. Al mismo tiempo, se realizaron estudios para evaluar las necesidades de las comunidades que viven en torno al parque, que habían manifestado preocupaciones por la falta de escuelas y dispensarios. Se estudiaron las posibilidades de expansión del ecoturismo así como de la promoción de la apicultura, ya que estas actividades podrían generar ingresos y complementar la alimentación diaria de los habitantes de las zonas rurales. El proyecto BRAAF derivó en la preparación de un plan de ordenación general (POG) para la zona de la reserva de biosfera que permite la realización de algunas actividades económicas que se ajustan a los objetivos de conservación. El POG prevé una zonificación clara del área de conformidad con el concepto de reserva de biosfera, con zonas centrales, de protección y transitorias. El POG se está elaborando con un método participativo, en el que intervienen las autoridades del parque nacional, la población local, los funcionarios del distrito y la Escuela Mweka de ordenación de la flora y fauna silvestre.

La reserva de biosfera Queen Elizabeth de Uganda

La apicultura resultó también muy popular para la población rural de la reserva de biosfera Queen Elizabeth de Uganda, ya que las once aldeas situadas dentro del Parque Nacional Queen Elizabeth cuentan con muy poco espacio para ampliar sus actividades agrícolas. Con miras a reducir la presión sobre los recursos del parque, se emprendieron otras actividades generadoras de ingresos: se proporcionaron a las comunidades campesinas 60 colmenas modernas para la apicultura, ya que hay una fábrica de miel en el pueblo vecino de Kasese. También se utilizaron los fondos del proyecto BRAAF para terminar un negocio de artesanías en Kasese en el que las mujeres pueden vender sus productos a los turistas que visitan el Parque Nacional Queen Elizabeth. Como consecuencia, ahora se destina alrededor del 20 por ciento de los beneficios del parque derivados del turismo a las aldeas pesqueras que están dentro del parque. Se llevó a cabo el inventario de las especies vegetales dominantes, así como el registro de la flora y fauna silvestre (esto último con la ayuda de los turistas, quienes después de una cacería registrarían y notificarían a la administración del parque sus avistamientos de animales). Además, una mina de cobre que trabaja al pie de los Montes Rwenzori, y cuyas aguas residuales descargan en la reserva de biosfera Queen Elizabeth, tomó contacto con el equipo ugandés del proyecto BRAAF con objeto de prestar asistencia con estudios sobre las repercusiones toxicológicas en la reserva de biosfera y mitigar sus efectos.

Comunicación

La comunicación entre los científicos y los administradores de la reserva de biosfera fue un elemento clave en el buen éxito del proyecto de BRAAF. Cada año se celebraron seminarios internacionales, por rotación, en los países que participaban en el proyecto, haciendo viajes de estudio a cada una de las reserva de biosfera. Los científicos del Africa oriental y occidental pudieron, por consiguiente, beneficiarse del intercambio de experiencias sobre ordenación de los recursos naturales y satisfacción de las necesidades de los campesinos.

La primera reunión internacional del proyecto BRAAF se celebró en julio de 1996 en la reserva de biosfera Amboseli (Kenya) conjuntamente con un "Curso de capacitación UNESCO/PNUMA sobre conservación y utilización de la biodiversidad". La segunda tuvo lugar en la reserva de biosfera Queen Elizabeth (Uganda) en febrero de 1996, combinada con un seminario científico sobre "Utilización de los recursos de zonas pantanosas". Ghana hospedó la tercera reunión del proyecto BRAAF en marzo de 1997 y organizó un seminario sobre el tema "Conservación de la biodiversidad: conceptos modernos y conocimientos tradicionales". La cuarta reunión del BRAAF se celebró en Arusha y en la reserva de biosfera del Lago Manyara (Tanzanía) en 1998, en la que participaron también observadores de Sudáfrica, el Comité Nacional del MAB de los Estados Unidos y el Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación.

El aspecto cooperativo del proyecto BRAAF ha realizado estrechos contactos de trabajo que han aumentado la capacidad de los científicos de diferentes especialidades multidisciplinarias y la población rural para trabajar juntos con el fin de observar los problemas ambientales desde un punto de vista integrado. Lo que es más significativo, el proyecto BRAAF ha creado un marco dinámico en el que los científicos pueden trabajar junto con las comunidades campesinas para lograr un desarrollo ambiental sostenible.

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