El informe de 400 páginas analiza por qué el mundo árabe tiene dificultades para capturar una mayor porción del mercado internacional.
A lo largo de los diez últimos años la región ha tenido un índice de crecimiento annual medio de menos del 1%. A excepción de Egipto, Siria, Túnez y Omán el crecimiento ha sido incluso negativo.
Mientras tanto la población ha crecido con un porcentaje medio del 3.5%. Esta diferencia entre el crecimiento económico y demográfico presenta un gran desafío para los responsables de las políticas. El informe examina la pobre estructura económica del mundo árabe como, entre otras cosas, el resultado de una estrategia de crecimiento unidimensional. Esta estrategia se ha basado en una mera acumulación de capital en la que los países han puesto todas sus expectativas en su ventaja absoluta sobre el petróleo y sus derivados, como los casos de Kuwait y Qatar, o en su ventaja comparativa en métodos de producción de mano de obra intensiva, como son los casos de Marruecos y Túnez.
Para terminar el Informe menciona las tensiones actuales en Medio Oriente como uno de los mayores obstáculos para la reforma económica en esa región.
Muchos de las conclusiones recogidas por el Informe están ya señaladas en el
Informe sobre Desarrollo Humano en el mundo árabe presentado el pasado verano por el
Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD). El Informe del PNUD hace un llamamiento a una potenciación del acceso a la información y a la educación en la región, a una menor corrupción y al empoderamiento de las mujeres.
Haga clic
aquí para obtener mayor información sobre la Reunión y el Informe sobre la Competitividad en el Mundo Árabe.